miércoles, 27 de febrero de 2008
Hoy es un día para no decir.
Hay momentos del día en que mi voluntad es la arena dentro del reloj y se va achicando poco a poco hasta dejar el lugar que supo acupar, vacío. Y habría que dar vuelta el reloj, poner la base que fue base haciendo ahora techo. ¿Pero me faltan fuerzas? No creo, estoy en este mismo instante levantando cosas. Pero es que el reloj está lejos, ahí no más, pero lejos, lo suficiente como no tomarlo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario