viernes, 1 de mayo de 2009

Fuego de hoy

Tengo que revivir el fuego de hoy. Y no dejar indiferentes a los carbones ni mucho menos cenizas livianas. Y si quedaran cenizas, me gustaría fueran anchas, pesadas, opulentas que te golpeen o te ensucien bajo la piel. Al menos que, claro, reviva el fuego. Y tan sólo con la intención, unas llamitas débiles prendieron. Debo alimentar ese fuego decaído. Pero la madera que tengo a mano está húmeda, tanto como el interior de un sapo; los papeles de diarios se volaron, la planchuela que tengo para apantallar es de saliva y la botella de alcohol quedó destapada y se evaporó el destemplado líquido; querosene en mi barrio de cal no venden y los cuervos me hurtaron los fósforos. Tendré que hacer el sacrificio. Hoy no voy a comer de mi corazón, ni un mordisco, ya no, queda poco. Lo voy a arrojar sobre las llamas. Y lo hice, pero el fuego se apagó; no recordé que dentro de mi corazón vive un río. No lo premedité. Como siempre.

lunes, 19 de mayo de 2008

Hoy es un día para no decir II

Si lo que escribo lo escribo y lo cuelgo, es porque me gustaría hacerlo público. Pero en el fondo sé que debo guardarlo. Pero guardado, me enfermaría las venas, y vivir enfermo no me cierra como opción de existencia, no si puedo evitarlo. Entonces, lo digo, y digo... pero no, algo me detiene. ¿Si lo digo y pasa a ser un enfermedad la consecuencia de lo dicho? A la mierda, un encrucijada. No hay que dudar, me digo. Pero la encrucijada está y me hace dudar. Entonces resuelvo: no lo digo, y alguien me preguntará. Generaría un suspenso, al menos de una sola persona, cualquiera. Que buena idea, hacer suspenso justo ahora. Pero mientras no lo diga, me queda el alma en suspenso por no decirlo. En las películas de suspenso hay tres variantes fundamentales: 1- Los personajes saben que pasó pero el especatador no hasta el final; 2- El espectador sabe que pasó y no los personajes hasta el final; 3- Ni los pespectadores ni los personajes saben que pasa hasta el final. Y en todos esos casos, siempre el final es un gran vuelco, un giro inesperado que, si la peli es buena, nos supera las espectativas. Entonces pongo suspenso, como el tercer caso. Estoy en una película, y el final puede que me sorprenda. El tema es que no sé de que lado ponerme, si del espectador o el personaje. O, ¿ambos?

miércoles, 5 de marzo de 2008

No visible

Mi noción de invisible es lo mismo que no estar, pero unos segundos después de desvanecerse en el aire. Mi idea de invisible no es volverse invisible para quedarse, sino para huir. Siendo visible se puede ver la retirada. Y una retirada es visible. Mientras visible sea, es probable ser visto. Y aún siendo visto, el que se retira puede ser sorprendido o, peor aún, agredido. Volverse invisible sería por una causa cobarde. Incluso ser invisible para espiar la habitación de alguien con ese alguien dentro. El invisible sabría que está espiando y espiar y escapar ahora es lo mismo. No me sentiría bien ahora, luego de escribir, volverme invisible. A menos que sea volverse invisible para luego aparecer frente a un enemigo de difícil acceso. Pero no sería mi noción de invisible, en ese caso, sino la de visible bien visible. El que quiere dejar de ser visible quiere escapar.

martes, 4 de marzo de 2008

Horizonte


Hoy me desplacé al amanecer con una bestia en la mente, sin proponérmelo, pero no voy a hacer nada para corregirla, la voy a dejar, que siga y se haga más grande. En la espiral de las ideas alcanzará un gran terreno. ¿Cómo podemos hoy obviar la idea de Apocalipsis en el sentido de finitud del mundo, no religioso? Además lo estamos viendo muy horrorosamente frente a nuestros ojos y pasa por nuestras teles. “Qué horror”, gritamos todos, “nos estamos acabando unos a otros… hay que detenerlo…” pero pregunto yo: ¿hay alguno que quiera perderse el Apocalipsis, que no quiera verlo, aunque sea en la tele?

Hubo años que a todos nos gustaba mirar, leer o escuchar relatos livianos, nada grueso y denso. A casi nadie le caía bien el marxismo, el catolicismo, hablar del capitalismo. ¿Para qué? ¿Para qué pensarlo? Aburrido. Un tremendo bajón. Además ya no “había” guerras. ¡Estábamos tan felices desde el inicio de Internet y chatear con alguien en Grecia o leer el diario de Irlanda o mirar a alguna desvestirse en la pantalla por más lejos que estuviera! Todo había empezado a ser “transparente” y rápido; pero, por aquel entonces las obras de buenos y felices artistas dejaban de tener su firma, se entregaban a la individuación. Y arranca los años del seudónimo y el encierro y la pérdida de nosotros, de nuestro ser, lo homogéneo y la mentira de llamarnos únicos ante los ojos de quien nos administra; la música de pronto se volvió plana, sin climas ni momentos, las obras de teatro eran una correlación de escenas o “frases” encadenadas sin trama; el cine sufrió prácticamente la lepra; la tele y los diarios hablaban de las extensiones de Susana Giménez o el problemático y existencial subibaja del rating; los cuentos o novelas contaban los pensamientos de un tipo cualquiera o igual a todos a lo largo de una caminata de una cuadra o a lo largo del día; y también quisimos cambiar el lenguaje o no volver a usarlo. Empezaba, en este costado del mundo, el paupérrimo avance hacia las profundidades de las tinieblas, con Internet y reproductores de MP3 y en compañía de cuadros hecho de manchones de colores superpuestos y alguna que otra foto “intervenida”.

Y mientras tanto, las muertes aumentaban en número. Cayeron las Torres Gemelas, se atacó Irak, palestinos e israelíes se arrancaban los ojos, China crece a ritmo vertiginoso (de manera nuclear también), URSS se va aliar a alguno que ande con ganas de volar el mundo y que no sea USA. Quieren matar el amor, el que sea, en todas sus formas.

Pero también así, contraproducentemente, vuelve el gran relato, muere la posmodernidad, o agoniza. Todo lo que nos aburría hace unos años vuelve y chorreando sangre; hay un Dios Islámico que viene furioso hacia occidente y con muchas ganas de matar… y Latino América está ingresando a la tormenta de la mano de Chávez y están todos, pero todos, asustados, locos, paranoicos y van a matar y mucho. Y ahora lo de Reyes.

Apocalipsis. Debería estar contento, vuelve el sentido en la acción. Un sentido y un horizonte de destrucción masiva, pero un sentido en fin. Hay un sentido de la historia por primera vez en mucho tiempo. Vuelve lo que siempre deseé. ¿Es que la historia es lineal? ¿O un espiral? ¿Debería estar contento? Alguna otra mañana, con otra bestia en mi mente, quizá lo responda. ¿Debería estar contento? ¿O preferimos la liviandad? ¿Nos unimos al nuevo gran relato? ¿Hacemos arte con sentido nuevamente? ¿O empezamos a añorar los tiempos de papel maché sobre acrílico? Alguna otra mañana, con otra bestia en mi mente, quizá lo responda.


lunes, 3 de marzo de 2008

Ecos

Hoy le comenté a mi amigo compañero de faenas jardineras que apesar de toda el agua que cayó, y se ve un futuro líquido aún, algo bueno pasaba: había refrescado. Hoy es un día para volver a ser yo... más que nunca... y por esas cosas que a veces suceden, que no sabemos bien si es intencional o instintivo o es tan sólo que algunos planetas invisibles en nuestra habitación se alinearon para convertir este momento en un momento más acabado y perfecto, un instante fílmico de lucidez donde todo cobra un sentido más arraigado y encendido, una antorcha que arde para mostrar el camino que lo sueños no supieron mostrar... y blablablá y todo lo que dije hasta ahora sólo para decir que puse a sonar Ecos, de Pink Floyd. No me interesa la música como materia ahora, me importa como luz. Cuando vuelvo a ser yo más hondo que de costumbre, Ecos es el eco de esa erupción o el agua derramada en tierras de sequía. Por algo llovió. Mi tierra está húmeda y alimentada. Y por si fuera poco, lleva el eco de la flor del aire. Y yo, feliz.





"Ecos" (Mason, Gilmour, Waters, Wright) 23:39

POR ENCIMA EL ALBATROS
SE MANTIENE INMÓVIL EN EL AIRE
Y EN LA PROFUNDIDAD BAJO LAS ONDULADAS OLAS
EN LABERINTOS DE CUEVAS DE CORAL
EL ECO DE UN TIEMPO DISTANTE
VIENE ENVOLVIENDO A TRAVÉS DE LA ARENA
Y TODO ES VERDE Y SUBMARINO.
Y NADIE NOS MOSTRÓ LA SUPERFICIE
Y NADIE SABE EL DÓNDE O EL POR QUÉ.
ALGO SE AGITA Y ALGO INTENTA
COMENZAR A ESCALAR HACIA LA LUZ.

EXTRAÑOS PASEANDO EN LA CALLE
POR ACCIDENTE DOS MIRADAS SEPARADAS SE ENCUENTRAN
Y YO SOY TÚ Y A QUIEN VEO ES A MÍ.
Y TE TOMO DE LA MANO
Y TE CONDUZCO A TRAVÉS DEL TERRENO
AYÚDAME A ENTENDERLO MEJOR QUE PUEDA.
Y NADIE NOS LLAMA PARA SEGUIR ADELANTE
Y NADA NOS HACE CERRAR LOS OJOS.
NADIE HABLA Y NADIE INTENTA
NADIE VUELA ALREDEDOR DEL SOL...
A PESAR DE TODO, TODOS LOS DÍAS APARECES
ANTE MIS DESPIERTOS OJOS,
INVITANDO E INCITÁNDOME A ASCENDER
Y A TRAVÉS DE LA VENTANA EN LA PARED
VIENEN CORRIENDO EN ALAS DE LUZ SOLAR
UN MILLÓN DE BRILLANTES EMBAJADORES DE LA MAÑANA
Y NADIE ME CANTA CANCIONES DE CUNA
Y NADA ME HACE CERRAR LOS OJOS
ASÍ, LANZO LA VENTANA LEJOS
Y TE LLAMO A TRAVÉS DEL CIELO...



OVERHEAD THE ALBATROSS
HANGS MOTIONLESS UPON THE AIR
AND DEEP BENEATH THE ROLLING WAVES
IN LABYRINTHS OF CORAL CAVES
AN ECHO OF A DISTANT TIME
COMES WILLOWING ACROSS THE SAND
AND EVERYTHING IS GREEN AND
SUBMARINE.
AND NO ONE CALLED US TO THE LAND
AND NO ONE KNOWS THE WHERES OR
WHYS.
SOMETHING STIRS AND SOMETHING TRIES
STARTS TO CLIMB TOWARD THE LIGHT.
STRANGERS PASSING IN THE STREET
BY CHANCE TWO SEPARATE GLANCES MEET
AND I AM YOU AND WHAT I SEE IS ME.
AND DO I TAKE YOU BY THE HAND
AND LEAD YOU THROUGH THE LAND
AND HELP ME UNDERSTAND
THE BEST I CAN.
AND NO ONE CALLED US TO THE LAND
AND NO ONE CROSSES THERE ALIVE.
NO ONE SPEAKS AND NO ONE TRIES
NO ONE FLIES AROUND THE SUN....
ALMOST EVERYDAY YOU FALL
UPON MY WAKING EYES,
INVITING AND INCITING ME
TO RISE.
AND THROUGH THE WINDOW IN THE WALL
COME STREAMING IN ON SUNLIGHT WINGS
A MILLION BRIGHT AMBASSADORS OF MORNING.
AND NO ONE SINGS ME LULABYES
AND NO ONE MAKES ME CLOSE MY EYES
SO I THROW THE WINDOWS WIDE
AND CALL TO YOU ACROSS THE SKY....

viernes, 29 de febrero de 2008

Muto

Ya está, está solucionado, está renovado, está latiendo en la palma de mi mano que es de seis dedos en este momento: hoy no hay metafísica. Basta de armar otros canales que a veces me separa de la gente, de mis amigos. No quiero la barrera, y si la quiero es para romperla. Pero estamos en mutación permanente y mañana llegará de nuevo, pero transformada. Nunca somos iguales. Antes creía que uno se suplantaba a si mismo en el tiempo, pero no, me di cuenta, no cambia, no alterna, muta, se trasnforma. Soy un potus que crece y que la realidad le puso al lado un árbol, y mutó y se fue por el tronco y al tronco una rama se le partió y el potus, pobrecito, cayó y se rearmó en el piso. ¿Si no hubiera estado el árbol desde un principio que sería del potus? Crecería como crecen los potus o moriría. Soy así, un cúmulo de mutaciones permanetes. ¿Por qué soy así? ¿Por qué soy?... y otra vez la metafísica. Volví a mutar, en un instante.

jueves, 28 de febrero de 2008

Un amigo dijo: “Si (lo que sea) no está en Internet, no existe”. Quiso decir que la existencia, lo que sí existe, lo real, está en la web, en el espacio virtual. Por lo tanto, lo que no esté en la Red, no es real.
En términos caseros, hagamos de cuenta que estoy haciendo una comida y la receta la invento yo, pongamos así: Internet = ahí; Realidad = allá. La fórmula quedaría así expuesta: Si lo que es ahí, es, lo que es allá ya no es. Es decir, lo que es Internet es la existencia, lo que ya no es ahora es la nada.
Durísimo.
La realidad está puesta en otro lado, nos acostumbramos a pasar por sitios, caminar por calles que llevan de una página a otra y nos vamos visitando, nos “hablamos” continuamente, de a muchos a la vez, quizá. Las chicas guapas están ahí, en la pantalla, hermosas pero inalcanzables, ¿pero de qué me preocupo? Yo estoy siendo tan inalcanzable como ellas, y vos también. Pero que guapas que son. La música ya no está en la disquerías (y ya no hay artes de tapas, la materialidad si disuelve pero ese es otro tema), las disquerías eran del afuera, de la realidad, la nueva realidad no tiene disquerías. Este ahí de ahora es genial pero a veces nos tenemos que ir y apagamos la compu… o no, la realidad sigue vigente porque estoy bajando videos y música y que se yo que más. Pero supongamos que la apago y salgo a ese allá que ya no es, y sí, quizá ni nos miramos, claro, si vos y yo somos ahí, allá no somos. Nos pisamos, ni una señal de tránsito respetamos. Y claro, está bien, ¿por qué respetar? ¿Acaso ustedes conciben una nada con semáforos?



Pero vos me decís: le robaron a mi hermano en la calle y le quebraron la pierna, eso es real. Sí, pero es real sólo para vos y por un segundo, aparte me lo comentás por msn. No para mí, acá no hay robos, muertes, ya nadie muere, ¿vieron? Al eso que queda del allá mejor le vamos quitando peso y densidad, sólo sabemos que queda un mal dando vueltas que anda matando y robando, claro, la escoria que queda de lo que fue real. Nosotros los chicos buenos, los rubios, los altos, los atléticos, los bellos, los que sabemos que es bello, los inteligentes, los que manejamos el futuro tenemos otra realidad y es buena, el bien, es donde debemos estar.
Pero lo cierto es que el allá sigue siendo y hay muertes y hay hambre y hay vida y hay amor y hay de todo como siempre. Y eso tiene peso y es el peso con el que caerá esa realidad sobre nuestros hombros, o romperá nuestra puerta al golpearla. Lo real, la existencia está afuera, acá, de este lado de la pantalla. Me gusta besar a una chica, abrazar a un amigo o matar cucarachas. Y eso… eso se da acá, en este acá, el de siempre.

Y relean esto escuchando Black Sabbath. No existe algo superior.


miércoles, 27 de febrero de 2008

Campos minados

Hoy no quiero ni amor, ni dolor, ni tristezas de nadie, ni llantos ni alegrías de nadie, ni la sopa cruda de la realidad que aún no se cocinó. No quiero ver a nadie feliz, ni triste, quiero verlos cuando son así no más, como yo en este momento. No quiero desearle éxitos a nadie. No quiero que nadie tenga éxitos ahora. No quiero alcanzar la plenitud, ni saber sobre el ser, ni la luz y ni de las tinieblas. Tampoco quiero ahogarme en una pileta de lodo con trampolines de algodón. No quiero sufrir por ninguno que haya caido en la desgracia de saberse normal el día de mañana. Hoy no apoyo a ninguno que tome cocaína. Y menos a nadie que se trate de viejo.
Pero puedo perdonar todo eso a cambio de no caminar por los campos minados. Aunque habría que caminarlos igual, hoy yo no quiero. Los campos minados son unos campos de todos los campos que hay mi mente trazada, cartografiada pero sin definir. Esos son los lugares que a pesar de la solvencia de luz, siempre una mina estallará. Y no quiero mutilarme, no más. Uno se va de lado a lado de su cabeza, a veces estoy en el sitio donde nunca estoy (que podría ser mi familia) pero no es lo regular. A veces estoy planeando cerca de algún agujero plateado o navengando en la brisa salina que sopla el motor de Freud. También, con mayor regularidad estoy en el centro de mis campos, justo ahí, detenido un tiempo donde descanso o solo bebo una cerveza o me sacude una pélícula. Y vaya rigor, esos estímulos pueden soplar, y soplan fuerte a veces y me deslizo como la seda sobre seda hasta los campos minados.
Los campos minados.
Bombas tapadas.
Que nunca voy a ver.
Y van a estallar.

Hoy es un día para no decir.

Hay momentos del día en que mi voluntad es la arena dentro del reloj y se va achicando poco a poco hasta dejar el lugar que supo acupar, vacío. Y habría que dar vuelta el reloj, poner la base que fue base haciendo ahora techo. ¿Pero me faltan fuerzas? No creo, estoy en este mismo instante levantando cosas. Pero es que el reloj está lejos, ahí no más, pero lejos, lo suficiente como no tomarlo.